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Mitos y Leyendas sobre Narices Electrónicas
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¿Es verdad que las narices electrónicas actuales pueden
oler cualquier cosa?
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No, todavía las narices están en
una etapa muy inicial de su desarrollo y no han madurado aún
como tecnología. Las cámaras de medición están
dotadas de un número no tan grande de sensores: entre 6 y
32 para la gran mayoría de las narices comerciales, contra
los varios o cientos de miles de los mamíferos, que además
son de clases diferentes y redundantes, dando un total de varios
millones. Esta limitación de los sistemas olfativos electrónicos
les imposibilita a veces discriminar algunos olores debido a que,
en algunos casos, los gases interfieren entre sí, dando la
misma señal en los sensores.
La nariz electrónica toma ciertos aspectos inherentes
a una nariz biológica pero, como es obvio, su escasa complejidad
en comparación con esta última la hace muy específica
y requiere de un diseño apropiado para cada situación
particular que se quiera caracterizar. En esto reside su limitación
como instrumento universal pero también su potencia como
detector específico. |
¿Entonces sirven para oler algo?
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Si, sirven si se selecciona o desarrolla el conjunto
de sensores adecuados para una aplicación determinada. Por
ejemplo: distinguir cítricos sanos de enfermos, el grado
de frescura de la carne de pescado, la calidad del aire ambiental,
detectar enfermedades de la piel, diferenciar calidad de alimentos
y materias primas, alertar en ambientes gaseosos peligrosos, separar
cosméticos, realizar diagnósticos médicos,
etc. Para cada caso particular se las “entrena” mediante
un software de reconocimiento de olores (patrones de señal
de los sensores). Las narices más avanzadas del mundo
poseen conjuntos de sensores de diferentes tecnologías
o bien un gran número de sensores de características
similares pero no iguales, en el que sólo un subconjunto
es adecuado para cada aplicación.
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¿Existen narices electrónicas portátiles?
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Si, son sofisticadas y necesitan de sensores de
gas de muy bajo consumo, como lo son los de tipo MEMS (sistemas
micro-electro-mecánicos). Además requieren de electrónica
de control integrada y de una computadora con visor pequeño
del tipo Palm. |
¿Las narices electrónicas argentinas huelen distinto?
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No, en realidad son muy parecidas a las fabricadas
en otras partes del mundo. Aquellas que utilizan sensores de gas
comerciales (adquiridos en el exterior) están muy limitadas
en el espectro de aromas que pueden distinguir. La solución
tecnológica a la limitación en su espectro es fabricar
sensores sustancialmente distintos, con innovadoras películas
sensibles de diferentes materiales, y diseñar y ajustar su
arquitectura al caso particular en estudio (portabilidad, consumo,
control, interfase, salidas de datos, presentación de resultados). |
¿Cuándo nace la primer nariz electrónica en
el mundo?
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El poder analítico de un conjunto de sensores
fue ya apreciado en la década del ‘80 por investigadores
de la Universidad Warwick (UW) de Gran Bretaña y por el Aragonne
National Labs. (ANL) de los EE.UU. Estos grupos utilizaron un conjunto
de sensores para la detección de ciertos gases. Los investigadores
de la UW liderados por K. Persaud orientaron los estudios en entender
los procesos del olfato biológico utilizando un conjunto
de sensores de óxidos metálicos semiconductores (MOX)
y posteriormente ampliaron su investigación a sensores basados
en polímeros conductores. Liderados por J. Setter y W. Penrose,
el grupo del ANL desarrolló un dispositivo para la detección
en casos de emergencias de escapes gaseosos peligrosos, acuñaron
el término CPS (espectroscopía química paramétrica)
y utilizaron la “huella digital” olfativa para caracterizar
las substancias. El primer instrumento comercial conocido con el
nombre de “sniffer” (olfateador) fue construído
por Baccharach Inc. en la década del ’60. Tenía
un solo sensor de gas y si bien se utilizaba para oler no llegó
a ser una nariz electrónica. En 1991 el tema “narices
electrónicas” recibiría un renovado interés
gracias al Primer Congreso Internacional de Narices Electrónicas
(ISOEN 1) en Reikjavik, Islandia (financiado por la OTAN). |
¿Cuándo
y cómo nace la primer nariz electrónica en Argentina?
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La primera nariz electrónica de la Argentina: PampaNose
I |
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Durante 1998 y 1999, el grupo compuesto por investigadores
de la CNEA, CITEFA y la Facultad de Ingeniería de la UBA
(S. Duhalde y A. Lamagna) recibe la financiación de la Agencia
Nacional de Promoción Científica y Tecnológica
(PICT-97) para realizar películas delgadas nanoestructuradas
para sensores de gas en colaboración con el Instituto de
Microsistemas y Microelectrónica del CNR de Bologna, Italia.
Los primeros trabajos científicos de simulaciones teóricas
de un conjunto de sensores de gas para narices electrónicas
se llevan a cabo en 1998 por S. Reich y R. Negri. Por otra parte,
desde 1998 a 2000, A. Lamagna dirige un proyecto que recibe financiación
de la Escuela de Ciencia y Tecnología de la UNSAM para
realizar sensores de gas tipo MEMS para aplicaciones ambientales.
El equipo desarrolla un monitor de gases con 6 sensores MEMS,
más uno de temperatura y uno de humedad, con bomba de muestreo
y cámara de medición, display integrado y salida
para PC tipo RS-232. Estaba dotada de una electrónica de
control de gran flexibilidad, desarrollada por el Ing. R. Marabini
(de la UNLP), J. Giménez y C. Arrieta (de CITEFA). Finalmente,
S. Reich y R. Negri completaron el desarrollo del dispositivo
con el agregado de un algoritmo de reconocimiento de patrones
(PCA) estándar. Nace así a mediados del 2000 la
primera nariz electrónica en nuestro país, construída
con sensores de gas tipo MEMS, muy apropiados por su muy bajo
consumo (50 mW), y cuyas películas sensibles fabricadas
por ablación láser en Argentina los hacía
innovadores. Con la cooperación del IMM-Bologna, se continuó
el desarrollo de sensores de gas MEMS en Argentina, y se dotó
a la primera nariz nacional de seis sensores íntegramente
construídos en el país, publicitándose por
primera vez en el diario Ámbito Financiero
el 28/03/2001. |
¿En qué se diferencian una nariz electrónica
de un monitor de gases? |
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Una nariz electrónica distingue y reconoce
aromas, que son combinaciones de una gran cantidad de gases y elementos
volátiles. Reconoce clases diferentes previamente aprendidas
y almacenadas en la memoria de la computadora de la NE. Un monitor
de gases está calibrado para medir la cantidad presente en
el aire de un determinado gas, usualmente dada en partes por millón
(ppm). |
¿En qué se diferencian una nariz electrónica
(e-nose) de un “sniffer” (olfateador)?
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En realidad son instrumentos que se utilizan con
el mismo objetivo y la palabra pude utilizarse indistintamente para
describir un aparato que reconoce patrones de olor. Sin embargo,
actualmente existe una tendencia a llamar “sniffer”
a aquellos que se utilizan en la detección y extracción
de datos para su posterior análisis en cromatografos de gas,
espectrometria de masa o espectrometria infrarroja, mientras que
se llaman e-noses o narices a los que utilizan sensores químicos
de estado sólido para la detección, clasificación
e identificación de olores. |
Más información: http://electrochem.cwru.edu/ed/encycl
http://www.nose-network.org/review
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